Un territorio de muchos climas y cosechas
Santander reúne montañas, cañones, valles y zonas cálidas. Esa diversidad permite cultivar productos distintos según la altitud, el suelo y la disponibilidad de agua. Café, cacao, caña panelera, palma de aceite, cítricos, guayaba, yuca, plátano, maíz y hortalizas forman parte de la actividad agrícola departamental.
Cada cultivo organiza el paisaje y el calendario rural. La caña se transforma en panela en los trapiches; el cacao requiere fermentación y secado después de la cosecha; la guayaba alimenta la producción del bocadillo; y el café pasa por recolección, despulpado, lavado o procesos alternativos, secado, trilla y tostión antes de llegar a la taza.
El Socorro y su café
La agricultura no es un asunto lejano para quien camina por El Socorro. De acuerdo con información divulgada por AgroNET y la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria en 2024, el municipio contaba con 4.452 hectáreas de café, 1.164 productores y 1.575 fincas cafeteras. Las variedades reportadas incluían Castillo, Colombia y Cenicafé.
Estas cifras ayudan a dimensionar el trabajo que hay detrás de una bebida cotidiana. Muchas fincas son pequeñas o medianas y dependen del conocimiento familiar, las condiciones del clima, el acceso a mercados y el cuidado de los suelos y el agua.
El cacao: un cultivo que gana reconocimiento
El cacao se destaca cada vez más dentro de la identidad agrícola de Santander. El departamento figura entre los principales productores del país y cuenta con municipios de reconocida tradición cacaotera, especialmente en zonas como San Vicente de Chucurí, El Carmen de Chucurí y Rionegro. Su importancia no se limita al volumen de la cosecha: también crece el interés por la calidad del grano, sus aromas, su transformación local y la posibilidad de producir chocolates con identidad territorial.
El reconocimiento empieza en la finca. Después de abrir la mazorca, los granos deben pasar por procesos cuidadosos de fermentación y secado. Estas etapas ayudan a desarrollar los aromas y sabores que más tarde aparecerán en el chocolate. El clima, el suelo, la variedad cultivada y el manejo de la poscosecha hacen que un cacao pueda expresar notas frutales, florales, de nueces, caramelo, madera o especias.
La investigación regional también ha fortalecido este cultivo. AGROSAVIA, desde su Centro de Investigación La Suiza en Santander, ha estudiado materiales de la serie TCS con características productivas, tolerancia a enfermedades y atributos de interés para la elaboración de cacao fino de aroma y sabor. En 2025, la entidad reportó que las variedades TCS 01 y TCS 06 se encontraban en 1.694 hectáreas productivas de Santander, Norte de Santander, Boyacá y Sucre, con beneficios para cerca de 660 productores y productoras.
El cacao también abre oportunidades para emprendimientos que elaboran chocolate de mesa, barras, bebidas, repostería y experiencias de turismo rural. Sin embargo, su futuro depende de mantener buenas prácticas, reconocer el trabajo de las familias cultivadoras y afrontar retos como las enfermedades, el exceso de humedad, la variabilidad de los precios y los efectos del clima.
Agricultura, cultura y futuro
El campo produce alimentos, pero también conserva vocabulario, recetas, herramientas, fiestas y formas de cooperación. Al mismo tiempo enfrenta retos como la variabilidad climática, los costos de producción, las plagas, el relevo generacional y la necesidad de recibir precios justos.
Como visitante puedes aportar de manera sencilla: pregunta por el origen de lo que consumes, compra productos locales cuando sea posible, evita desperdiciar alimentos y respeta las fincas y caminos rurales. Una taza de café, una barra de chocolate o un trozo de panela son el final visible de una cadena de trabajo que empieza mucho antes del amanecer.
Este mural celebra a las personas que cultivan. Sin ellas no existirían muchos de los sabores, paisajes y costumbres que identifican a Santander.


